El smishing es el phishing que llega por SMS. Un mensaje que parece de su banco, a menudo en el mismo hilo de mensajes legítimos de la entidad, le pide actuar con urgencia. Y precisamente esa apariencia de autenticidad es la que lo hace tan eficaz.
La pregunta clave no es solo cómo se produjo el engaño, sino si el banco actuó con la diligencia que le exige la normativa. Cuando una operación es claramente anómala respecto al comportamiento habitual del cliente, la entidad puede tener el deber de detectarla y frenarla.
Por qué el banco puede ser responsable
La normativa europea (PSD2) y la jurisprudencia del Tribunal Supremo imponen a las entidades deberes reforzados de autenticación y vigilancia. Si esos mecanismos fallaron o no se activó ninguna alerta ante una operación inusual, la posición de la víctima mejora considerablemente.
Artículo informativo. No constituye asesoramiento jurídico individualizado.
